Pena y desasosiego
Bajabas lentamente por la plaza,
del brazo de tu amiga acompañada, la pena en tu rostro florecía
acompañada
de lágrimas, sobre tu pelo un negro velo, yo
de lejos te
vigilaba, y tu dolor fue un cuchillo que se clavó en mi alma.
El cielo estaba plomizo, las nubes amenazaban una lluvia
inminente, al igual que de tus ojos lágrimas manaban de repente.
Había muerto tu padre, y el dolor lo reflejabas.
Zoofilia
La plaza llena de gente, yo tras ellos me ocultaba, divisando tu
figura
que de negro paseaba. Las campanas sonaban a muerte,
mientras
el viento soplaba, yo me acerque a darte el pésame,
que de tu dolor me llegaba.
Me miraste a los ojos fijamente
mostrándome tu cara, ¡la
pena que sentías se me clavó en el alma!. Acerque mi boca a tu
rostro, ¡olor a rosas me llegaba!, y mis labios degustó
el salado sentir de tus lagrimas.
Sexo
Lo siento mucho te dije, voz
temblorosa la mía y tu me asentías con un gesto y los ojos
perdidos en tu agonía. Tu boca
no pudo pronunciar palabra
alguna, solo tu mirada se clavo en la mía, y en el silencio
comprendimos, que la pena era compartida.
Sexo
Tu vestido era tan oscuro como tus ojos de luceros, apresando las
lágrimas que caían
como si fueran del cielo. ¡Hay pena
penita!, ¡hay pena y desasosiego!... quererte tanto mi niña,
quererte como te quiero, y no poder ni abrazarte
delante de
todos, en la plaza del pueblo. Sexo
